Vietnam se ha transformado rápidamente en un centro manufacturero global de primer nivel. En los últimos veinte años, la inversión extranjera directa ha integrado a la nación en complejas cadenas internacionales de suministro. Sin embargo, la dependencia tradicional de la mano de obra barata está desapareciendo. Para mantener una ventaja competitiva, las fábricas vietnamitas deben ahora adoptar la automatización industrial y los sistemas avanzados de control.
La automatización industrial sigue siendo una piedra angular de la fabricación mundial. Mejora la eficiencia y estabiliza las cadenas de suministro. Sin embargo, a medida que el mercado de la Automatización Robótica de Procesos (RPA) se acerca a una valoración de 31 mil millones de dólares para 2030, está surgiendo una nueva brecha. Los protocolos de seguridad heredados, diseñados para máquinas estáticas, no pueden manejar la naturaleza fluida de la inteligencia artificial física moderna. Para mantener el crecimiento, debemos cambiar nuestra filosofía de seguridad de la contención física a la supervisión inteligente y autónoma.
Los entornos de producción modernos enfrentan una volatilidad sin precedentes. Las preferencias de los consumidores cambian de la noche a la mañana, y los ciclos de vida de los productos continúan acortándose. En consecuencia, los diseños tradicionales de fabricación a menudo quedan obsoletos antes de recuperar su inversión inicial. La robótica modular ofrece una solución estratégica a esta rigidez, proporcionando un marco para una automatización industrial verdaderamente escalable y adaptable.
Rockwell Automation publicó recientemente su Informe de Sostenibilidad 2025, mostrando hitos significativos en automatización industrial y gestión ambiental. La empresa logró desviar con éxito el 90 % de sus desechos globales de los vertederos. Este logro demuestra cómo los líderes en automatización de fábricas están yendo más allá de la eficiencia para priorizar la circularidad. Al integrar los principios ASG en su estrategia central, Rockwell demuestra que las operaciones sostenibles y los sistemas de control de alto rendimiento van de la mano.
El panorama de la manufactura mundial está experimentando una transformación radical. Recientemente, Xiaomi inauguró una enorme planta de producción en el distrito de Changping en Pekín que funciona completamente sin intervención humana. Esta "fábrica oscura" de 81,000 metros cuadrados representa la cúspide de la automatización industrial moderna, donde las máquinas trabajan en total oscuridad para fabricar productos electrónicos de alta gama. Al eliminar las limitaciones humanas, Xiaomi ha establecido un nuevo referente en precisión y producción en la industria tecnológica.
Tate & Lyle inauguró recientemente una planta de fabricación de última generación en Matão, São Paulo, para producir NUTRAVA® Fibra de Cítricos. Este ingrediente innovador utiliza cáscaras de naranja para satisfacer la creciente demanda mundial de productos alimenticios con etiqueta limpia. Para asegurar la máxima eficiencia operativa, Tate & Lyle colaboró con Rockwell Automation para implementar un marco integral de automatización industrial. Esta alianza destaca un paso importante en la expansión de Tate & Lyle tras su adquisición estratégica de CP Kelco a finales de 2024.