La automatización industrial sigue siendo una piedra angular de la fabricación mundial. Mejora la eficiencia y estabiliza las cadenas de suministro. Sin embargo, a medida que el mercado de la Automatización Robótica de Procesos (RPA) se acerca a una valoración de 31 mil millones de dólares para 2030, está surgiendo una nueva brecha. Los protocolos de seguridad heredados, diseñados para máquinas estáticas, no pueden manejar la naturaleza fluida de la inteligencia artificial física moderna. Para mantener el crecimiento, debemos cambiar nuestra filosofía de seguridad de la contención física a la supervisión inteligente y autónoma.