A medida que la industria automotriz entra en 2026, enfrenta un dilema urgente: una pérdida significativa de técnicos experimentados junto con las crecientes demandas de electrificación y transformación digital. El desafío radica en preservar el conocimiento institucional crítico a medida que los trabajadores veteranos se jubilan, mientras se mejora simultáneamente la capacitación de la próxima generación de empleados para manejar nuevas tecnologías. La forma en que los fabricantes respondan a esta carrera por capturar el conocimiento determinará su ventaja competitiva en los próximos años.