El sector industrial se encuentra actualmente en una encrucijada entre la estabilidad tradicional y la innovación autónoma. Mientras que la IA Agente promete revolucionar la automatización de fábricas, los ingenieros enfrentan una curva de aprendizaje desafiante. Integrar estos "agentes autónomos" en los flujos de trabajo establecidos requiere más que simples actualizaciones de software. Exige un cambio fundamental en la forma en que abordamos la inteligencia industrial.