En las plantas de proceso modernas, la interacción entre los operadores humanos y los sistemas de control automatizados define el panorama de seguridad. Mientras que los sistemas digitales como las tecnologías PLC y DCS manejan tareas rutinarias, los operadores humanos proporcionan la flexibilidad necesaria para la toma de decisiones complejas. Sin embargo, integrar la acción humana en la seguridad funcional requiere una comprensión rigurosa de cuándo un operador actúa como un factor de riesgo o como una barrera protectora.