Los cables flexibles forman la columna vertebral de los sistemas modernos de automatización industrial. Transmiten energía, señales y datos de alta velocidad entre componentes móviles.
A diferencia de los cables estándar, los cables robóticos soportan doblamientos y torsiones continuas. Por ello, los ingenieros los diseñan para aplicaciones dinámicas como máquinas controladas por PLC y sistemas de control basados en DCS.
En la automatización de fábricas, los cables están expuestos a aceites, refrigerantes, vibraciones y fluctuaciones de temperatura. Además, las interferencias electromagnéticas de los accionamientos y motores amenazan la integridad de la señal. Por esta razón, los fabricantes integran blindajes avanzados y materiales de cubierta resistentes.
Según mi experiencia en proyectos de automatización, la falla de un cable suele causar paradas no planificadas. Un cable flexible correctamente seleccionado extiende significativamente el tiempo de funcionamiento del sistema.