Durante décadas, la narrativa en torno a la automatización industrial sugería que las máquinas reemplazarían inevitablemente a los trabajadores humanos. Sin embargo, datos recientes de la Escuela de Economía de Londres (LSE) cuentan una historia diferente. Al analizar 27,000 sitios de manufactura, los investigadores encontraron que la integración de robots y sistemas de control en realidad provoca una expansión significativa de la fuerza laboral.